IV EUSEBIO LEAL ¿Quién es?Ya imagino que muchos por aquí, incluso después de leer mis artículos, los tres anteriores, piensan lo peor de Eusebio Leal. Y lo respeto, no haré nada por cambiar opiniones. Sin embargo creo que si Leal no hubiera existido la situación de La Habana Vieja fuera sustancialmente peor, casi seguro pérdida total, ciudad dada de baja. Porque hay una verdad, hombres como Leal no son comunes, no aparecen como gatos en una pescadería. Yo por ejemplo hubiera explotado a la semana y él ha durado contra viento y marea, casi sesenta años.Ya escribí sobre los enemigos de Leal y sobre el ambiente dentro del que ha transcurrido su obra. No he agotado el tema. Muchos por ahí hay que saben historias. Los acicateo a que publiquen. O a que polemicen, que no soy dueño de la verdad.Por lo pronto hablaré ahora del hombre mismo:LEAL, ESA AMABLE FIGURA DEL PASADO (Parafraseando a Renée Méndez-Capote y Chaple)Hay muchos “habaneros” que jamás estuvieron en La Habana (en Miami sobre todo) o que, en algún momento llegaron a la ciudad y se dicen habaneros, o que sin comprenderla a derechas han vivido en ella.Por eso me veo en la necesidad de aclarar conceptos: Leal no es una “especie de alcalde de La Habana” como he escuchado muy a menudo. Leal se dedica a la restauración de la ciudad colonial, La Habana Vieja. Es, más que el historiador, un promotor, un activista cultural.¿Y que es La Habana Vieja?Como se dé la gran confusión que hay al respecto, lo voy a aclarar, es fácil.Ábrase un mapa de la ciudad de La Habana. Localícese la bahía, hay, en la orilla contraria al Morro, al lado del canal de acceso, un barrio en forma de balón de futbol americano, o si se prefiere, de almendra, esa es la ciudad intramuros, los bordes marcan el antiquísimo perímetro amurallado. Ese es el lugar de Eusebio Leal. ¿chico, no?Es verdad que Cayo Hueso, Marte-Arsenal, Jesusmaria, Los Sitios, El Manglar, Matadero, la Plaza de Cuatro Caminos o el Cerro, parecen viejísimos (y lo son) pero no se llaman “Habana Vieja”, sino ¡Increíble! “Habana Nueva”, porque son barrios extramuros o lo que es lo mismo, fuera de las murallas. Poco tienen que ver con la restauración. No porque Leal no quisiese restaurarlos, sino porque no se comprenden en la zona que el ganó, más que todo, arrebató para su proyecto.Lo de Eusebio son los cinco kilómetros cuadrados, 192 manzanas, de la Habana intramuros. Nada comparado con los 728,3 km² de la ciudad completa.Además, Leal no es alcalde.La Habana es la ciudad de Cuba que más ha sufrido. Todas las poblaciones cubanas han perdido muchos de sus hijos, en particular esos ancianos que lo recuerdan todo, o que atesoran las memorias de sus propios abuelos, los más prominentes, la intelectualidad. Las clases llamadas “vivas”. Pero a La Habana le ha tocado ser, además, ciudad de paso. Muchos de los que se van del país pasan un tiempo en La Habana, otros que llegan para quedarse son como los aztecas en Teotihuacán, no son descendientes de los que hicieron todo eso y, o no lo comprenden, o mal lo interpretan.Hará unos treinta y pico de años que importaron a un “cuadro” de Palma Soriano para que pusiera orden en el municipio de Diez de Octubre. Llegó el hombre lleno de planes, necesitaba espacio para un mercado agropecuario y demolió un cine viejo que estaba medio caído, el Teatro Tosca, donde una vez cantó Enrico Caruso, tarde se dieron cuenta los pocos de “El Barrio”, los viboreños que quedaban: Retamar, Eliseo Diego. Pusieron el grito en el cielo ¿y para qué? No quedaba nada de esa joya. En Marianao, el desaparecido INIT convirtió el Palacio de los Condes de Durañona en una fábrica de fogones industriales de keroseno. Finalmente, creo que Laura Alonso, logró sacar a los bárbaros de Roma y así transformar el edificio en una escuela de ballet.La Cruzada del programa televisivo “Andar La Habana” fue la de convertir a los residentes de la ciudad en habaneros, porque se puede nacer en un sitio y ser un perfecto extranjero. Yo recuerdo que, cuando era niño, mis tíos, mis abuelos, mis mayores en general, siempre me estaban contando cosas muy antiguas de la ciudad: Porqué tal calle se llama así, que significa aquello que esta allá, etc. Ñica, la tía de mi madre, vivió en la loma de La Pirotecnia, donde hoy está la Universidad, y vio cuando el ejército español se fue de Cuba. Mi abuelo me llevó a ver el convento de San Juan de Letrán antes de ser demolido, lloraba el anciano viendo aquello. Yo mismo conocí la Plaza del Vapor, el hospital Reina Mercedes y vi construir el Hotel, que luego se llamaría Hilton, desde sus cimientos anclados en unas furnias profundísimas. Sin duda soy habanero de pura cepa.Hay personas que les gusta la fama, a veces me parece que algunos desearían ser un camión del Rescue, y salir por ahí a golpe de sirenas y relámpagos: Las reinas de belleza, los llamados “famosos”. Otros cifran sus anhelos en su obra son los escritores, los pintores, los científicos. Los mejores son esos que tienen n
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